La Gaceta: La ONCE en Caida Libre
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La Once sigue en caída libre: las ventas en 2008 bajan el 3% pese a los
nuevos juegos
Ni los nuevos juegos ni los cinco sorteos extraordinarios celebrados a lo
largo de 2008 han servido para evitar la caída de las ventas. Es el único
juego que tiene pérdidas en España. Hasta noviembre, la Lotería Nacional
había logrado subir su facturación algo más del 1%.
El tiempo se le va acabando a los actuales gestores de la Once, la
organización de ciegos del país de la que dependen más de 70.000 personas.
En lo que va de año, hasta noviembre, la institución ha sucumbido ante la
crisis y su cifra de ventas ha caído un 3,13% respecto al año pasado. Es el
único juego que cae porque la Lotería Nacional, hasta esa fecha, había
subido su facturación en algo más del 1%.
Con todo, lo peor no es que la Once vaya a acabar el año bajando sus
ingresos por primera vez en mucho tiempo, sino que a los gestores de la
institución se les acaban las fórmulas para evitar futuras pérdidas. Porque
es especialmente significativo que la Once facture menos pese a haber
contado durante este 2008 con dos sorteos extraordinarios más que en 2007.
El año pasado, la organización celebró tres sorteos extraordinarios (marzo,
junio y agosto) e ingresó un total de 110,5 millones de euros. Gracias a que
hizo una convocatoria más que en 2006, la institución presidida por Miguel
Carballeda consiguió cerrar el año 2007 con un ligero aumento de sus ventas
de un 1,1% pese a la caída de sus juegos tradicionales como el cupón.
¿Qué ha pasado en 2008? Que los sorteos extraordinarios ya no sirven para
seguir aumentando las ventas. Como se puede ver en el gráfico adjunto, este
año ha ingresado 147 millones de euros por las cinco sorteos
extraordinarios, un 33% más. Pese a ello, y por primera vez en mucho tiempo,
las ventas totales caen. El cuponazo cae un 5% y el diario sube un 0,2%
porque el calendario ha querido que hasta noviembre de 2008 hubiese 30
sorteos más que en 2007.
Subvención
Estas cifras tienen varias consecuencias. En primer lugar, que el Estado,
vía Loterías y Apuestas del Estado, tendrá que salir al rescate otra vez de
la institución y, en virtud del acuerdo firmado con el Gobierno en 2004, le
dará la diferencia entre los ingresos presupuestados y los realmente
vendidos. El Estado ya ha tenido que subvencionar a la Once en dos
ocasiones: diez millones en 2006 y 84 millones en 2005, según ha reconocido
el propio Carballeda.
La segunda consecuencia es que la situación en la Once, donde siguen los
mismos gestores desde hace 20 años y siguen ganando las elecciones internas
con el 95% de los votos, puede dar alguna sorpresa en el futuro porque ya no
hay más posibilidades de aumentar las ventas. No se pueden hacer más sorteos
extraordinarios y será difícil que el Gobierno les conceda la posibilidad de
un sorteo en Navidad, como llevan años solicitando. La Lotería Instantánea,
conocida como el rasca-rasca, tampoco sirve ya porque se ha desplomado.
Por eso, lo peor en la Once está por llegar. Según admite el propio
presidente de la institución cuando pide al Gobierno que les permita hacer
un sorteo de Navidad, los servicios sociales que presta esta legendaria e
imprescindible institución a los miles de discapacitados que hay en España
“están en peligro”. De hecho, poco a poco la organización ha ido recortando
los servicios que presta a sus afiliados, como por ejemplo algo tan simple
como pagar el transporte a los guías de los afiliados.
